Cada entorno comercial en el mundo se compone de una mezcolanza de individuos, todos con diferentes características que hacen que cualquier lugar de trabajo sea único.

Pero, más allá de las obvias diferencias de raza, género y origen étnico, se encuentra algo un poco más complejo y difícil de discernir: los introvertidos y los extrovertidos.

Seguramente sabrías determinar quién es quién con bastante facilidad, pero la forma en que están conectados es lo que lo hace especialmente complicado y a la vez increíblemente interesante.

Si preguntara quién podría ser mejor emprendedor entre un introvertido o un extrovertido, la mayoría de la gente diría que el extrovertido.

Después de todo, la mayoría de extrovertidos tienen el don de la palabra, nunca parece que les importe conocer a un extraño y podrían vender hielo a un esquimal.

Sin embargo, no estarías equivocado si también piensas que los introvertidos pueden aportar tanto como sea posible, si no más.

Los introvertidos, después de todo, tienen la capacidad de concentrarse durante largos períodos de tiempo; tienen una propensión al pensamiento equilibrado y crítico; y se sienten cómodos al ayudar a los demás.

De hecho, hay algunos introvertidos famosos que han cambiado la forma en que hacemos negocios, entre ellos Bill Gates, Mark Zuckerberg y Warren Buffett.

Nadie puede negar cómo esos emprendedores cambaron el mundo y crearon magníficas empresas.

Los introvertidos tienden a ser empresarios exitosos porque son capaces de dirigir una empresa desde un lugar muy específico.

También están interesados ​​en el liderazgo, no para la gloria personal, sino para el bien de la empresa.

Su énfasis está en crear algo, en lugar de amplificar su propia persona.

Aquí hay algunos otros rasgos que convierten a los introvertidos en muy adecuados para el emprendimiento:

Anhelan la soledad

La mayoría de las veces es fácil describir a la persona sentada tranquilamente en la esquina como un extraña o antisocial, pero en lugar de pensar eso, debes preguntarte, ¿qué están viendo o pensando en este momento?

¿Por qué? Porque los introvertidos procesan la información internamente.

Mientras que los extrovertidos verbalizan mucho más, a menudo, los introvertidos prefieren observar.

No te preocupes, hablarán cuando tengan algo que decir.

Otra cosa a tener en cuenta es que los introvertidos prefieren pasar el tiempo en grupos más pequeños o incluso solos, ya que se sienten como si se les agotaran las energías cuando están mucho tiempo en grupos grandes.

Por lo tanto, aunque los grandes eventos de networking no sean su fuerte, una reunión informal para cerrar un nuevo negocio podría ser donde los introvertidos brillen.

Los introvertidos prefieren pensar en la tarea o el próximo proyecto antes de actuar sobre una idea.

Esto es beneficioso cuando se ejecuta un plan de negocios, tareas que requieren mucha atención al detalle o se presentan nuevas estrategias una vez que se lanza la empresa.

No tienen necesidad de afirmación externa

Los introvertidos a menudo dependen de su propia brújula interna para saber si están tomando la decisión correcta o haciendo un buen trabajo.

Si bien no me confundirán con un introvertido en el corto plazo, soy un gran creyente en confiar en ese sentimiento.

He confiado en el mío durante toda mi vida empresarial y no me ha guiado mal.

Los introvertidos confían en eso la mayoría de las veces y les puede dar una ventaja.

Cuando los introvertidos creen que sus ideas son buenas, no retroceden, ni buscan a otra persona para validar su posición.

Si bien aceptan la validación externa, esa validación no es una parte crucial del proceso, ni los define o los distrae del objetivo final.

Tienen una visión clara sobre lo que vale la pena perseguir y cuando es mejor quedarse solo.

¿Puedes oírme ahora?

¿Has intentado alguna vez interrumpir a un extrovertido?

Si lo has hecho, sabes lo difícil que puede ser trtar de decir una palabra mientras hablan.

A veces es porque ellos ya han pasado a la siguiente idea y están en otro tema.

No hay nada de malo con eso.

Pero a veces lo más valioso que un emprendedor puede hacer es escuchar.

Mencioné antes que los introvertidos a veces no hablan a menos que tengan algo que aportar, y esto podría ser muy valioso, especialmente durante los momentos de crisis.

A los introvertidos les gusta ordenar el caos y lo logran escuchando, observando y analizando una situación.

Esto podría enfurecer a algunos extrovertidos, pero antes de que les digas “¡habla ya!”, da un paso atrás.

Su capacidad para conectar puntos dispares puede ayudarte a salvar tu negocio.

¿No vale eso unos minutos extra? Creo que sí.

Además, en cualquier línea de negocios, escuchar a tus clientes es esencial, si deseas mantenerlos contentos.

Los introvertidos pueden no ser los mejores oradores, pero ciertamente son buenos oyentes y suelen hacer las preguntas correctas.

En algunos casos, hablar es barato.

Escuchar vale su peso en oro.

Los introvertidos tampoco buscan protagonismo.

Prefieren que su trabajo hable por ellos, y esto puede ser una ventaja si estás en ventas o marketing.

Solo recuerda: a veces escuchar es tan bueno, si no mejor, que hablar.

Son realistas y pueden seguir siendo objetivos

Tal como sucedió durante el período de la Ilustración, cuando las ideas se centraron en la razón, los introvertidos pueden permanecer objetivos en momentos de tensión; tienen la capacidad de ver múltiples puntos de vista y diferentes formas de llegar a una solución al problema en cuestión.

Pueden tener una conexión emocional, pero la emoción no anulará su racionalidad.

Como resultado, pueden actuar diplomáticamente si es necesario y tomar el control de la situación.

Para cada ejecutivo de buen humor, considere: todos necesitan esa dosis de estabilidad para el caótico mundo de negocios en el que vivimos.

Mantener una visión realista del problema y la paciencia para descubrir cómo se conectan todos los puntos es un rasgo admirable.

¿Quién sabe? Puedes tener un Voltaire o un Rousseau entre tu equipo.

El punto clave aquí es este: No descartes a la persona sentada en un rincón que está observando en vez de hablar.

Su poder de observación puede salvar su negocio algún día.

Además, no asumas que esas personas no están interesadas en ser líderes.

Lo son, pero no van a alquilar una valla publicitaria para decírtelo.

La fuerza de su trabajo hará la mayor parte de la conversación.

Nunca se sabe de dónde vendrán los próximos Bill Gates o Mark Zuckerberg.

Es posible que “introvertido” no sea la primera palabra que piensas cuando piensas en la figura de un “emprendedor”, pero tampoco lo ignores.

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