Como introvertido, necesito mucho tiempo inactividad en tranquilidad.

Si paso mucho tiempo socializando – o si salgo mucho a deambular por tiendas comerciales o cafeterías ruidosas – no me siento como yo mismo.

Me canso mental y hasta físicamente.

Me pongo de mal humor y en cortocircuito con las personas.

Cada pequeñez me cabrea y todo se magnifica.

Fantaseo con holgazanear en mi casa durante uno o dos días para poder recargar mi energía.

Investigaciones recientes muestran que los extrovertidos se agotan al socializar también.

Entonces  no sólo los introvertidos necesitan descansar después de hablar y conocer nuevas personas.

De todos modos, hay más diferencias reales entre los introvertidos y los extrovertidos.

De media los introvertidos prefieren la soledad más que los extrovertidos, y los extrovertidos están más motivados a establecer interacciones sociales que eleven su estado de posición y atención social.

Entonces, científicamente hablando, ¿por qué los introvertidos necesitan la soledad más que los extrovertidos?

La respuesta se encuentra en la forma en que nuestro cerebro es moldeado o cableado.

Los introvertidos responden de manera diferente a las recompensas

Una de las razones por las cuales los introvertidos disfrutan de estar solos tiene que ver con cómo los introvertidos responden a las recompensas.

Las recompensas son generalmente dinero, sexuales, posicionamiento social, afiliación e incluso comida.

Cuando te ascienden en el trabajo o convences a una desconocida chica atractiva que te de su número de teléfono, estás obteniendo una recompensa.

Por supuesto, a los introvertidos les importa ganar dinero, comer y tener relaciones también.

Pero, los investigadores tienen la hipótesis de que los introvertidos responden de manera diferentes a las recompensas que los extrovertidos.

Cuando se los compara con los extrovertidos, los introvertidos están menos motivados, y menos energizados por las posibilidades de recompensa a su alrededor.

Entonces, hablan menos, están menos motivados y experimentan menos entusiasmo.

De hecho, pueden sentir que los niveles de estimulación que son gratificantes y energizantes para los extrovertidos son de hecho, agotadores y molestos para ellos.

¿Qué hace que los introvertidos estén menos motivados por la recompensa?

Tiene que ver con una sustancia química llamada dopamina que se encuentra en el cerebro.

La dopamina ayuda a controlar los centros de placer y recompensa del cerebro.

Nos posibilita a darnos cuenta de las recompensas y tomar acción sobre ellas, y reduce el “coste del esfuerzo” lo cual significa que incrementa la voluntad de una persona a trabajar para así obtener una posible recompensa.

Colin DeYoung, un profesor de psicología de la Universidad de Minnesota, que recientemente ha publicado un artículo sobre introversión comenta que los extrovertidos parecen tener un sistema de recompensa de dopamina más activo que los introvertidos.

Esto significa que el cerebro de los extrovertidos se encuentra más activo cada vez que detecta una posible recompensa, y la dopamina les da la energía necesaria para ir en busca de esa recompensa.

El cerebro de los introvertidos no se activa tanto como el de los extrovertidos ante la expectativa de una recompensa.

Porque los introvertidos disfrutan de estar tiempo a solas.

Entonces pensar en la introversión en términos de recompensa tiene sentido.

Porque a los introvertidos les interesa menos obtener recompensas, estamos menos motivados a hacer cosas que los introvertidos encuentran inmediatamente reconfortante como socializar.

DeYoung  dice:

“Los introvertidos se agotan al socializar, pero eso es en parte porque el esfuerzo que requiere por parte de ellos no vale la pena porque la recompensa de socializar parece menor para ellos. Los extrovertidos también se agotan al socializar, pero están más motivados a formar parte de la socialización y probablemente les lleve más tiempo empezar a sentirse agotados por socializar. Todo lo que signifique un gasto de energía eventualmente provocará un agotamiento.”

Para poder comprender lo que DeYoung dice, imagina a dos amigos – uno es un extrovertido, el otro un introvertido – en una fiesta en una casa un sábado por la noche.

Están todos agrupados en una pequeña habitación con otras treinta personas más.

Se escucha música muy fuerte a través de los altavoces y otras personas están jugando a video juegos en una pantalla de tv gigante.

Prácticamente todos están gritando al mismo tiempo para que sus voces se escuchen en medio de tanto bullicio.

Hay una docena de conversaciones ocurriendo al mismo tiempo y una docena de cosas a las que prestar atención.

Para el extrovertido, este “nivel de estimulación” podría ser justamente el indicado.

Ve posibilidades de recompensa en todos lados: una extraña muy atractiva cruza la habitación, potenciales nuevos amigos y personas que le darán la atención social que él necesita.

El se siente energizado y entusiasmado de estar en la fiesta.

Tan motivado, que de hecho, se queda hasta muy entrada la noche.

Está muy cansado al día siguiente y necesita algo de tiempo para descansar y recuperarse, pero para él, la energía gastada valió la pena.

El introvertido encuentra el ambiente agotador.

Todo está demasiado ruidoso, hay demasiadas cosas a las que prestar atención, y todas las personas en la habitación crean un nivel de actividad cuyo zumbido le provoca hasta mareos.

El introvertido no está solamente interesado en la posibilidad de la recompensa social a su alrededor, al mismo nivel que el extrovertido.

El introvertido busca una excusa para salir de allí.

Se dirige a su casa, donde mira una película con su compañero de piso antes de ir a su habitación para leer un rato a solas.

En su casa, solo o con otra persona más, el nivel de estimulación se siente bien.

Los extrovertidos están más estimulados por las personas

Finalmente, un estudio reciente encontró que los extrovertidos están más estimulados al verse con las personas pero los introvertidos le prestan más atención a los objetos inanimados.

Los investigadores han estudiado un grupo de personas diferentes y han documentado la actividad eléctrica en sus cerebros a través de un EEG.

Mientras que a los participantes les mostraban fotos de objetos y personas, los investigadores evaluaron la actividad de la P300 del cerebro.

Esta actividad ocurre cuando una persona que experimenta un cambio repentino en su ambiente; recibe este nombre porque la actividad ocurre dentro de los 300 milisegundos.

Es interesante, como los investigadores encontraron que los extrovertidos que vieron fotos de flores y caras de personas, llegaron a la respuesta de P300 cuando vieron imágenes de personas, mientras que los introvertidos solamente tuvieron la respuesta de P300 cuando vieron fotos de flores.

Esto no quiere decir que a los introvertidos no les gustan las personas, pero lo que puede querer significar es que los extrovertidos les dan más importancia a las personas que los introvertidos.

¿Estás teniendo suficiente tiempo a solas?

Siendo un introvertido, puede ser difícil encontrar suficiente tiempo a solas.

Te podrás sentir culpable cuando declinas una invitación social o cuando le dices a tu pareja que quieres una noche a solas.

Sin embargo, si no obtienes suficiente tiempo a solas puede afectarte física y emocionalmente.

Según el doctor Marti Olsen Laney en su libro “La ventaja de ser introvertido”, tú podrías no estar teniendo suficiente tiempo a solas si sientes algunos de estos síntomas de forma habitual:

  • Problemas para dormir y comer.
  • Resfriados, dolores de cabezas, de espalda o alergias frecuentes.
  • Sentimientos de ansiedad, angustia, irritabilidad y susceptibilidad.
  • Dificultad para pensar, concentrarte o tomar decisiones.
  • Confusión o desconcentración, como si estuvieras esquivando obstáculos en una neblina.
  • Sentimiento de estar atrapado y preguntándote el sentido de la vida.
  • Agotado, cansado, sobrecargado.
  • Desconectado de ti mismo.

¿Qué debes hacer?

Haz una lista de tus prioridades y permítete tiempo para descansar durante el día, incluso si es sólo 30 minutos de relajación en tu cama.

¡Tu cerebro introvertido te lo está pidiendo!

 

Imagen via Shutterstock

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