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Introversión

El don de la sensibilidad, el libro que puso nombre a las personas altamente sensibles

Resumen y opinión de El don de la sensibilidad, de Elaine Aron: qué es el rasgo, sus ideas clave y qué aporta a una persona introvertida.

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Mujer descansando con los ojos cerrados en un sillón junto a una ventana al atardecer, con una taza y un libro en la mesita
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Domingo, seis de la tarde. Javier vuelve a casa después de una comida familiar que empezó a las dos y media y no terminó nunca: diez personas a la mesa, la tele puesta de fondo, los sobrinos corriendo por el pasillo, tres conversaciones a la vez y un primo que discutía de política. Lo ha pasado bien, de verdad. Pero en el coche apaga la radio, al llegar no quiere ni encender el móvil y se tumba a oscuras media hora. Su pareja, que estuvo en la misma comida, está tan tranquila preparando la semana. «¿Te pasa algo?». No le pasa nada. Solo que lo ha notado todo.

Durante años, a la gente como Javier se le ha dicho que es «demasiado sensible», como si fuera un defecto que hubiera que corregir. El don de la sensibilidad, de la psicóloga Elaine Aron, fue el libro que le dio la vuelta a esa idea y le puso nombre: persona altamente sensible.

El libro en pocas líneas

Portada de El don de la sensibilidad, de Elaine Aron (Ediciones Obelisco): un ramo de tulipanes amarillos atado con rafia sobre fondo blanco
  • Título: El don de la sensibilidad. Las personas altamente sensibles.
  • Título original: The Highly Sensitive Person: How to Thrive When the World Overwhelms You (1996).
  • Autora: Elaine N. Aron, psicóloga y psicoterapeuta, formada también en el Instituto Jung de San Francisco.
  • Edición en español: Ediciones Obelisco, con traducción de Toni Cutanda.
  • De qué va: qué es la alta sensibilidad, cómo reconocerla y cómo vivir con ella en el cuerpo, la infancia, las relaciones, el trabajo y la vida interior.

La idea central es que hay personas que procesan todo lo que les llega con más profundidad que la mayoría, y que eso no es una enfermedad ni una debilidad, sino un rasgo de temperamento con ventajas y costes. Aron lo cuenta desde dentro, porque ella misma se reconoce en él.

De dónde sale el concepto

Aron empezó a interesarse por el tema a raíz de su propia experiencia. Puso un anuncio en la universidad donde daba clase buscando personas que se consideraran muy sensibles, hizo cuarenta entrevistas de dos o tres horas y con lo que aprendió diseñó un cuestionario que repartió a miles de personas. Esa escala la publicó después con su marido, el psicólogo Arthur Aron, en un estudio de 1997. En la investigación el rasgo se llama sensibilidad de procesamiento sensorial; en el libro, más cerca del lector, persona altamente sensible. Aron sigue manteniendo su web sobre el rasgo, con su autotest y un resumen de la investigación.

Si quieres la explicación completa del rasgo, con sus cuatro características y un test orientativo, la tienes en persona altamente sensible. Aquí me centro en lo que aporta el libro.

Cómo está organizado

El libro empieza con un autoexamen de verdadero o falso para que el lector compruebe si se reconoce en el rasgo, aunque la propia Aron avisa de que ningún test es tan preciso como para basar la vida en él y que la mejor prueba es reconocerse en la descripción detallada del primer capítulo. A partir de ahí va recorriendo la vida entera:

  • Qué es la sensibilidad y por qué no es un defecto.
  • Cómo cuidar el cuerpo y organizar el día para no vivir saturado.
  • Cómo releer la infancia y la adolescencia a la luz del rasgo.
  • La vida social y la confusión entre sensibilidad y timidez.
  • El trabajo y la vocación.
  • Las relaciones de pareja.
  • Las heridas más profundas y cuándo pedir ayuda.
  • La vida interior y la espiritualidad.

Cada capítulo termina con ejercicios para hacer por tu cuenta. No es obligatorio hacerlos, pero son una de las partes más útiles.

Las ideas que más se quedan

No es un defecto, es un rasgo

La primera aportación es casi de alivio. Mucha gente llega al libro después de toda una vida oyendo «no te lo tomes tan a pecho» o «eres muy delicado». Aron les dice que no hay nada roto: su sistema nervioso funciona de otra manera, nota más y procesa más, y eso tiene un precio y también un valor.

El nivel óptimo de estimulación

Es la idea más práctica del libro. Todos funcionamos mejor con un nivel medio de estímulo: con muy poco nos aburrimos y con demasiado nos bloqueamos. La persona altamente sensible llega antes a ese «demasiado». Por eso no se trata de evitar el mundo, sino de dosificarlo: saber cuánto ruido, gente y prisa aguantas antes de saturarte, y organizar la semana con eso en mente. Es muy parecido a lo que cuento en sobreestimulación y en batería social.

Releer la propia historia

Aron propone mirar atrás con otra luz. El niño que lloraba en los cumpleaños, el adolescente que se quedaba al margen o el adulto que se agotaba en trabajos ruidosos quizá no eran tímidos, raros ni débiles: eran sensibles en un entorno que no lo tenía en cuenta. Ella lo llama reestructuración, y avisa de que no sale sola: por eso el libro incluye actividades para hacerla. Para muchos lectores es la parte que más les cambia.

Sensibilidad no es timidez

El libro insiste en que a las personas sensibles se las etiqueta como tímidas con mucha facilidad. Para Aron, la timidez es el miedo a no caer bien o a que te desaprueben: un estado que aparece en ciertas situaciones y que se aprende, normalmente después de alguna mala experiencia. La sensibilidad, en cambio, es un rasgo con el que se nace. Muchas personas sensibles casi nunca se muestran tímidas. Es la misma distinción que explico en introvertido o tímido.

Y añade algo que da que pensar: cuando a una persona sensible se le cuelga la etiqueta equivocada, «inhibido», «tímido» o incluso «introvertido», pierde confianza y acaba desenvolviéndose peor. La etiqueta no solo describe, también empuja.

Cuidarse sin pedir perdón

Aron propone tratar el propio cuerpo como si fuera el de un bebé: no cargarlo más de lo que puede llevar, darle descanso antes de que se desborde y no hacer caso a quien dice que lo estás mimando. Se traduce en cosas que parecen obvias y no lo son: dormir lo suficiente, comer a sus horas, dejar huecos tranquilos en la agenda, retirarse cuando hace falta. Para una persona sensible, eso no es un capricho, es mantenimiento.

Consejeros reales y reyes guerreros

Es la imagen más conocida del libro. Según Aron, muchas culturas se han organizado con dos tipos de personas: los reyes guerreros, que se lanzan a actuar y a expandirse, y los consejeros reales, que se paran a pensar, avisan de los riesgos y ven lo que a otros se les escapa. Las personas sensibles encajan en el segundo papel, y una sociedad que solo valora a los guerreros pierde algo importante. Aron ya señalaba en 1996 que nuestra cultura no considera ideal ser así, una crítica que años después popularizaría Susan Cain con los introvertidos.

Lo que el libro dice sobre los introvertidos

Aron habla de la introversión a menudo, porque ve mucha relación entre los dos rasgos: muchas personas altamente sensibles son introvertidas. Pero deja claro que no son lo mismo, y que también hay personas altamente sensibles extrovertidas, que disfrutan de la gente y de los planes en grupo, pero se saturan con el ruido, las prisas o el exceso de estímulo.

Para un introvertido, el libro es útil precisamente para separar las dos cosas. La introversión habla sobre todo de la energía social: te recargas a solas y te cansa el trato con la gente, aunque lo disfrutes. La alta sensibilidad habla de cuánto estímulo de todo tipo te afecta, haya gente o no. Lo explico con más calma en qué es un introvertido.

La pregunta que deja el libro es útil: ¿qué te cansó de verdad? Volviendo a Javier, quizá no fue la familia, a la que quiere, sino la tele, los niños gritando y tres conversaciones cruzadas durante cuatro horas. Si es eso, la solución no es ir menos a ver a los suyos, sino salir al balcón un rato a mitad de comida o irse antes del café. Y si fueron las dos cosas, también es normal.

Si te interesa la introversión en sí, el complemento natural es El poder de los introvertidos, de Susan Cain.

Lo mejor y lo que flojea

Lo mejor:

  • Pone nombre a algo que mucha gente vivía sin entender, y con eso quita mucha culpa.
  • Es muy práctico: ejercicios al final de cada capítulo y consejos concretos para el día a día.
  • Cubre toda la vida, de la infancia al trabajo y la pareja.
  • Está escrito desde dentro, con cercanía y sin tono de manual.

Lo que flojea:

  • Tiene ya unos años, y algunas partes, como la dedicada a terapias y medicación, se notan escritas en los noventa.
  • El último capítulo, sobre espiritualidad y vida interior, tiene un tono junguiano que a unos les encanta y a otros les sobra. Y presentar a Jung como persona altamente sensible es una interpretación de Aron, no un dato.
  • Aron creó el concepto, diseñó el cuestionario para medirlo e interpretó los resultados. Hoy hay investigación independiente sobre el rasgo, pero sigue habiendo debate sobre si es un rasgo propio o una combinación de otros.
  • A ratos parece que todo lo que le pasa a una persona sensible se explica por el rasgo, y no siempre es así.
  • El cuestionario es orientativo. Sirve para reconocerse, no para diagnosticar nada.

¿Para quién es este libro?

Te va a servir si te saturas con facilidad en sitios con mucho ruido o mucha gente, si te han dicho toda la vida que eres demasiado sensible o si necesitas más tiempo que otros para recuperarte después de días intensos. También si convives con alguien así y quieres entenderlo, por ejemplo una pareja que vive el mundo con otra intensidad que tú. En ese caso te puede interesar también cómo convivir con una pareja extrovertida.

Si notas que la saturación ya no se pasa con descansar un fin de semana, que te dura semanas y afecta a tu trabajo o tu sueño, conviene que leas lo que cuento sobre el burnout y que lo hables con un profesional. El libro ayuda a entenderse, pero no sustituye a una consulta.

Lo que aporta El don de la sensibilidad es una forma nueva de mirar aquella tarde de domingo. Javier no estaba enfadado ni era un antisocial: había procesado cuatro horas de todo. Saberlo no le quita las ganas de tumbarse a oscuras, pero sí la culpa. Tienes más libros como este en la biblioteca de Alejandría.

Preguntas frecuentes sobre El don de la sensibilidad

¿De qué trata El don de la sensibilidad?

De las personas altamente sensibles: quienes procesan lo que les llega con más profundidad y por eso se saturan antes. El libro explica qué es el rasgo, cómo reconocerlo y cómo vivir con él en la salud, las relaciones, el trabajo y la vida interior.

¿Quién escribió El don de la sensibilidad?

La psicóloga y psicoterapeuta estadounidense Elaine N. Aron. El original se publicó en inglés en 1996 con el título The Highly Sensitive Person, y en español lo edita Ediciones Obelisco.

¿Ser una persona altamente sensible es un trastorno?

No. Aron lo presenta como un rasgo de temperamento, no como un diagnóstico. Una persona altamente sensible puede tener además algún problema de salud mental, como cualquiera, pero el rasgo en sí no lo es.

¿Es lo mismo ser altamente sensible que introvertido?

No. Muchas personas son las dos cosas, pero Aron explica que también hay personas altamente sensibles extrovertidas. La introversión tiene que ver con la energía social; la alta sensibilidad, con cuánto estímulo te afecta.

¿Vale la pena leer El don de la sensibilidad?

Sí, si te reconoces en el rasgo o convives con alguien que lo tiene. Es cercano, práctico y fue el libro que dio origen al concepto. Conviene leerlo sabiendo que algunas partes han envejecido y que su cuestionario es orientativo.

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